Descubre cómo la renta fija ayuda a impulsar negocios…

Te ponemos en situación: cuando un estado, una institución pública (Comunidades Autónomas, Ayuntamientos…) o una empresa privada necesitan dinero para algún proyecto, tienen tres maneras de conseguirlo:

  • Pedir un préstamo al banco
  • Acudir al mercado de renta variable y emitir acciones (no te preocupes si no sabes de que hablamos, ¡lo veremos más adelante!)
  • A través de la renta fija

Y a esto último queríamos llegar. Para que lo entiendas mejor vamos a ponerte un ejemplo de “andar por casa”: Tu mejor amigo sueña con montar una tienda de deporte y decide llevarlo a la realidad. Se da cuenta de que no tiene dinero suficiente y no le apetece meterse en un crédito con el banco. Tú qué sabes lo que significa para él, le prestas esos 20.000€ que necesita, pero en un tiempo te los tendrá que devolver con intereses. En ese momento te da un “título” que es transmisible. Es decir, con ese “papelito” puedes ceder ese derecho a otra persona en cualquier momento.

Eso es la renta fija: un activo financiero por el que un emisor (persona que pide el préstamo) se compromete a pagarte (a ti que eres el inversor), una serie de pagos, según un calendario establecido desde el principio.Esos títulos que compras son como “papelitos” que te dan derecho a recibir una determinada cantidad de intereses en un momento dado y, al finalizar el préstamo, a recibir toda tu inversión. En otras palabras, consiste en “prestar” dinero a un Estado o a una empresa (vamos, que en vez de pedir dinero al banco se lo piden a eso que se llama “mercado financiero”, entre los que también estamos los particulares).

Es importante que conozcas bien lo que diferencia a este activo de los demás:

Puede cambiar de manos, aunque con menor facilidad que la renta variable (acciones). Tanto las acciones como la renta fija son transferibles. Las acciones se pueden comprar y vender al minuto, mientras que en la renta fija para encontrar a alguien que quiera comprar ese título necesitarás algo más de tiempo. El depósito, por el contrario, no se puede transmitir -lo único que podrías hacer con él si ya no quieres mantenerlo es cancelarlo, pero con ciertas condiciones (generalmente te cobrarán por hacerlo)-.

Cuando una persona compra un título de renta fija sabe que hay un vencimiento fijado de antemano. En este sentido, sí que es como un depósito, ya que el título vencerá en la fecha que haya establecido el emisor. Con la renta variable, sin embargo, no existe ningún vencimiento. Puedes mantenerla hasta el fin de los tiempos o venderla cuando quieras, eso sí, al precio que en ese momento decida el mercado.

Si inviertes en renta fija tendrás derecho a unos intereses cuyo pago irás recibiendo de manera periódica o al final del todo. Antes de comprar el activo sabes lo que vas a obtener, algo que no pasa con las acciones.

Y aquí te dejamos una infografía con un resumen de todo lo que te acabamos de contar:

Imantia Deportistas+ Qué es la renta fija