Cuando se acerca junio, inevitablemente todos recordamos aquella canción del año 2000: “¡El verano ya llegó, ya llegó!”. Sin embargo, septiembre, con sus puntuales días de lluvia, nos anuncia que… “¡Se acabó, se acabó!”

El verano no es lo único que vuela. Parte de nuestro dinero también. Pero la vida son dos días y hay que disfrutarla…  

Aunque… ¡Espera! Antes de ser un disfrutón/a de categoría, deberías pararte a pensar en lo importante que es ahorrar (sí, tranquilo, ya sabemos que después de leer esa palabra piensas: ¡vaya rollo!).

Echando la vista atrás, ¿te acuerdas de la fábula de la cigarra y la hormiga? Con ella aprendimos la importancia de ir “haciendo montoncito”, sobre todo si eres un deportista profesional. Y es que la carrera deportiva es muy corta y el sueldo percibido es mayor que el de un profesional al uso. Y esto puede ser un “arma de doble filo”…

Veamos las diferencias:

Imantia Deportistas+Formacion+Antes de Invertir+Tema 1 vida economica deportista

El caso del no deportista: los ingresos suben poco a poco. Eso de tener mucha experiencia y responsabilidad no es tontería si nos ponemos a pensar en la jubilación (jubila…quéee?). Sabemos que está lejos, pero amigo, esto es como el amor, que aunque no quieras, antes o después te llega. Es muy fácil: Cuánto más ganes, más deberías ahorrar para mantener tu nivel de vida y darte esos caprichitos que tanto gustan ;).

El caso del deportista: Sueldos muy altos en su carrera, pero que pisan el freno sin compasión en la retirada, cuando aún queda mucho para la jubilación. Y entonces, ¿qué haces?

Puedes ser un hacha ahorrando que probablemente no puedas vivir siempre de las rentas, así que toca volver a los madrugones diarios y a trabajar hasta los 65. ¡No te agobies! puede ser mejor de lo que crees, si cuentas con un fuerte colchón de dinero gracias a esa habilidad única y tan tuya de ahorro, no habrá prisas ni ahogos económicos y podrás elegir lo que más te guste.

Te dejamos exprimir al máximo el presente, pero no te sepultes en deudas. Y como eso de guardar el dinero en la hucha es muy antiguo (más que el sol), sería conveniente que inviertas en diversos productos financieros (los veremos en “CÓMO INVERTIR”), y recoger sus frutos en el medio y largo plazo.